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Economía

YPFB enfrenta el desafío de revitalizar la producción de gas en Bolivia

La producción diaria de gas se mantiene en 27 millones de metros cúbicos, un nivel considerablemente inferior al pico de 2015. Aunque el proyecto Mayaya despierta esperanzas, la recuperación del sector requiere prudencia y significativa inversión.

Valeria Padilla · 10 Ago 2026 · 3 min de lectura

Desde enero de 2025, la producción de gas en Bolivia se ha mantenido estable en alrededor de 27 millones de metros cúbicos diarios, lejos de los 61 millones alcanzados en 2015. La producción de hidrocarburos líquidos también es baja, con aproximadamente 22,000 barriles de petróleo al día. Este estancamiento refleja el hallazgo de un nuevo piso productivo tras años de declive, pero está lejos de las cifras del auge gasífero.

De acuerdo con el Viceministerio de Exploración y Explotación de Hidrocarburos, hasta mayo se recaudaron 69 millones de dólares en regalías y participación del Tesoro General de la Nación. La reciente alza en el precio internacional del petróleo durante el segundo trimestre, superando los 100 dólares por barril en abril debido a la crisis en el estrecho de Ormuz, ha proporcionado un respiro a los ingresos, aunque esto depende de los volúmenes que se produzcan y las condiciones de comercialización.

El departamento de Tarija sigue siendo el mayor productor de gas, con 11.64 millones de metros cúbicos diarios, lo que corresponde a más del 43% de la producción nacional. Sin embargo, su influencia ha disminuido en comparación con el auge anterior, donde representaba cerca del 75% de la producción total. Santa Cruz ha incrementado su participación, produciendo 10.25 millones de metros cúbicos diarios gracias a campos como Incahuasi.

El megacampo Margarita-Huacaya en Tarija es el más relevante, generando 4.21 millones de metros cúbicos de gas, pero otros campos históricos como San Alberto han visto una reducción drástica en su producción. Bolivia no se enfrenta a un simple descenso temporal, sino al agotamiento progresivo de sus grandes campos que sustentaron la exportación y las finanzas del país.

El presidente Rodrigo Paz ha destacado el potencial del campo Mayaya Centro, ubicado en la zona norte de La Paz, con estimaciones de 1.7 trillones de pies cúbicos de gas y una inversión inicial de 403 millones de dólares. La primera fase de producción se anticipa para 2028, con un volumen de hasta 1.4 millones de metros cúbicos diarios. Sin embargo, es importante señalar que la transición de un recurso estimado a una producción efectiva implica un proceso complejo y costoso.

En medio de esta situación, la Reserva Nacional de Flora y Fauna Tariquía plantea un dilema. Activistas advierten que no se debe ver como una opción rápida para recuperar la producción, dado su valioso patrimonio ambiental. La búsqueda de nuevos recursos no debería comprometer la protección de áreas de alta importancia ecológica.

Bolivia enfrenta la necesidad de explorar de manera más efectiva y atraer inversiones sin comprometer su patrimonio natural. En el futuro cercano, el enfoque debe centrarse en la creación de infraestructura y la certificación de reservas, en lugar de solo anunciar nuevos hallazgos.

La verdadera prueba será ver cuándo estos campos comenzarán a producir efectivamente y cómo esto impactará en la producción nacional, mientras el país continúa dependiendo de los campos maduros de Tarija y Santa Cruz.