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Economía

El 70% de los emprendimientos en Bolivia no logra sobrevivir

Un estudio revela que la mayoría de los nuevos negocios en el país enfrenta grandes desafíos. La informalidad y la falta de apoyo son factores clave en este alto índice de fracasos.

Mónica Arancibia · 10 Ago 2026 · 3 min de lectura

Bolivia es un país donde la economía se basa fuertemente en el espíritu emprendedor, ya que cerca del 90% de la población trabajadora se encuentra en la informalidad, cifra que sigue en aumento. La necesidad de generar ingresos ha llevado a muchas personas a iniciar sus propios negocios, que van desde innovaciones tecnológicas hasta ventas de alimentos. Sin embargo, un reciente estudio indica que de cada diez emprendimientos, siete no logran perdurar en el tiempo.

La diputada Andrea Ballivián, quien está impulsando una nueva normativa destinada a formalizar estos negocios, expresó que "lamentablemente, emprender hoy en Bolivia es hacerlo a solas". Su propuesta incluye realizar un recorrido por el país para comprender mejor las dificultades que enfrentan quienes deciden lanzarse al mundo empresarial.

El Centro de Estudios Económicos Sociales (CEES) señala que un alarmante 78,5% de la economía en Bolivia opera en la informalidad. Este panorama limita tanto la productividad como la capacidad de recaudación fiscal del Estado. Ballivián también destacó que los emprendedores a menudo se ven impedidos de acceder a créditos, carecen de asistencia técnica y no reciben el respaldo necesario de las instituciones gubernamentales para fortalecer sus iniciativas.

El estudio, que coincide con los hallazgos del CEES, indica que cerca del 82% de la economía es informal, y dentro de este grupo, el 70% corresponde a emprendimientos, siendo el 55% de ellos liderados por mujeres. Para abordar esta situación, el primer artículo del proyecto de ley busca establecer un marco legal que proteja y promueva la creación y consolidación de nuevos negocios, fomentando la innovación y aplicando incentivos fiscales y administrativos para reducir las brechas de desigualdad.

A pesar de que actualmente la mayoría de las iniciativas de apoyo a emprendedores son privadas, Ballivián propone que se coordinen esfuerzos entre las entidades para fortalecer esta economía emergente. En relación a los impuestos, sugiere que durante los primeros tres años los nuevos negocios no deban tributar, con la condición de que sean evaluados por la Agencia de Emprendedores Emergentes que se busca crear.

El estudio no estima el impacto económico exacto que podría generar esta ley, pero se espera que al menos un 15% de la informalidad se reduzca con su implementación. La diputada concluye que "el desafío está en la reglamentación", enfatizando la importancia de un seguimiento durante los primeros cinco años, y en caso de que el emprendimiento no sea rentable, se podrá cerrar el registro o optar por un régimen tributario adecuado.