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Sociedad

¿Listos para 'El Niño'? Bolivia se prepara para el impacto

El fenómeno de 'El Niño' podría traer serias alteraciones climáticas en el país. Desde sequías prolongadas hasta lluvias intensas son algunos de los posibles efectos que se esperan en los próximos meses.

Valeria Padilla · 11 Ago 2026 · 2 min de lectura

Bolivia se encuentra en alerta ante los posibles efectos del fenómeno de 'El Niño', el cual podría provocar cambios climáticos extremos durante los próximos meses. Las proyecciones indican periodos que van desde sequías prolongadas hasta intensas precipitaciones en cortos lapsos de tiempo.

Expertos han señalado que este fenómeno está asociado al calentamiento inusual de las aguas del océano Pacífico, y su impacto se agrava en un contexto de aumento de las temperaturas globales a causa del cambio climático.

Los riesgos más destacados para el país incluyen la escasez de lluvias y, por otro lado, lluvias intensas, lo que generará contrastes en las condiciones climáticas que afrontará cada región.

Según un análisis del biólogo Juan Alberto Rojas, de la Universidad Autónoma del Beni, entre agosto y octubre se espera un nivel de riesgo medio-alto, con un aumento en las temperaturas y escenarios de sequía.

Se anticipa que el riesgo aumente entre noviembre y diciembre, cuando se prevé una mayor probabilidad de olas de calor, lo que podría afectar la agricultura y acentuar las sequías. Febrero se perfila como el mes con mayor impacto histórico por este fenómeno.

El fenómeno de 'El Niño' suele extenderse entre nueve y doce meses, y los modelos climáticos sugieren que su máximo efecto ocurrirá entre noviembre y diciembre. Es importante destacar que sus impactos pueden diferir dependiendo de la región del país.

Históricamente, episodios previos como los de 1982-1983, 1997-1998 y 2015-2016 mostraron déficit de precipitaciones, especialmente en el altiplano y los valles, mientras que algunas áreas de tierras bajas podrían experimentar un aumento en las lluvias.

Ante esta situación, se recomienda implementar medidas preventivas antes de que ocurran los eventos más severos. Se hace un llamado para promover un uso responsable del agua y para que agricultores y productores tomen acciones preventivas frente a posibles pérdidas por sequías, olas de calor o lluvias torrenciales.