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¿Por qué no se pueden predecir los terremotos con exactitud?

Cada año se registran miles de terremotos en el mundo, pero la ciencia aún no logra anticipar cuándo ocurrirán. Te contamos por qué es tan complicado.

Valeria Padilla · 12 Ago 2026 · 3 min de lectura

El Centro Nacional de Información sobre Terremotos del Servicio Geológico de EE.UU. (USGS) detecta alrededor de 20,000 terremotos anualmente, lo que equivale a unos 55 temblores diarios. Algunos de estos eventos son menores, pero otros, como el sismo en Colombia el 10 de agosto o el doblete en Venezuela el 24 de junio, pueden tener efectos devastadores, incluyendo muertes y edificios colapsados.

Históricamente, se estima que ocurren aproximadamente 16 terremotos significativos al año, que incluyen 15 de magnitud 7 y uno de magnitud 8 o más. A diferencia de desastres como los huracanes, donde se pueden hacer evacuaciones anticipadas, los terremotos son más difíciles de predecir. Esto se debe a la naturaleza impredecible de cómo se acumula la tensión en las placas tectónicas a lo largo de fallas geológicas.

Antonio Morales Esteban, experto en ingeniería sísmica, explica que para predecir un terremoto es necesario conocer con precisión tres factores: su ubicación, su magnitud y el momento exacto de ocurrencia. Mientras que los científicos pueden estimar la ubicación y la magnitud de un sismo, el instante en que se desata sigue siendo un misterio. Esto se asemeja a intentar romper un lápiz: no se quiebra de inmediato, sino que se requiere acumular suficiente presión hasta que se produzca la ruptura.

Los terremotos se generan por la liberación repentina de energía acumulada en las rocas que forman una falla. Aunque se pueden conocer patrones de recurrencia a lo largo de décadas, los científicos no pueden determinar el momento específico en que la tensión alcanzará su punto crítico y causará un sismo. Por ejemplo, en zonas sísmicas como Chile, los períodos de retorno de terremotos grandes pueden variar entre 80 a 100 años, pero eso no facilita la predicción a corto plazo.

A pesar de los avances tecnológicos, la incapacidad para predecir terremotos también se debe a las limitaciones de los modelos científicos actuales. Las fallas geológicas son complejas y abarcan distancias enormes, lo que dificulta la medición de la presión y resistencia en cada punto. Por ahora, las investigaciones apuntan a mejorar el conocimiento sobre la estructura de estas fallas y utilizar inteligencia artificial para identificar patrones que puedan surgir antes de un sismo.

Aunque hay teorías sobre posibles señales previas a un terremoto, como cambios en el comportamiento de algunos animales o variaciones en gases, estos no han demostrado ser fiables. A lo sumo, algunos estudios han encontrado correlaciones, pero no hay evidencia suficiente que permita afirmar que se puede predecir un sismo con certeza.

En Japón, donde la sismicidad es un tema de constante preocupación, el terremoto de 2011 ocurrió en una zona que se creía inactiva, mostrando que incluso en áreas con alto conocimiento sísmico, los eventos pueden ser impredecibles.

Finalmente, los expertos coinciden en que la clave está en la preparación ante un posible sismo. Conocer las zonas de peligro sísmico y contar con normas de construcción adecuadas puede reducir significativamente el daño y las pérdidas humanas. La vulnerabilidad de una sociedad ante un terremoto puede ser tan destructiva como la magnitud del evento mismo.