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Sociedad

La pobreza extrema en Chuquisaca: un análisis histórico

La situación de pobreza en Chuquisaca ha tenido un desarrollo complejo a lo largo de los años, mostrando marcadas fluctuaciones y la necesidad de una mirada crítica hacia su evolución.

Iver Barrón · 30 Jul 2026 · 3 min de lectura

La pobreza en Chuquisaca no es un fenómeno reciente; para comprender su situación actual, es esencial analizar su trayectoria en los últimos 50 años. Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) y la Fundación Udape, se pueden distinguir tres etapas clave en esta evolución: un estancamiento alto entre 1970 y 1990, una significativa reducción entre 2006 y 2019, y un repunte reciente debido a diversas crisis.

Durante las décadas de 1970 y 1980, más del 60% de la población nacional vivía en condiciones de pobreza, una situación que se agravó por la inestabilidad política y la hiperinflación de los años 1982 a 1985. En este periodo, las tasas de pobreza se mantuvieron estancadas, afectando a alrededor del 40% de los bolivianos, y en áreas rurales como Chuquisaca, esta cifra alcanzaba un alarmante 90%. A pesar del crecimiento en la producción petrolera desde 1972, la situación de pobreza persistía y se reflejaba en una disminución lenta en la década de 1990.

A partir de los años 80, el financiamiento externo comenzó a llegar de manera masiva a Chuquisaca a través de diversas ONG, que tenían como objetivo implementar proyectos de desarrollo en los municipios más vulnerables. Estos proyectos, respaldados por donaciones de países extranjeros y organismos internacionales, buscaban mitigar la pobreza a través de iniciativas en agricultura, salud, educación y construcción de infraestructura. Sin embargo, muchos de estos esfuerzos no lograron la sostenibilidad esperada y con el tiempo se diluyeron, generando una dependencia de las ayudas externas.

La reorientación política a partir del año 2000 llevó a una nueva percepción entre las comunidades rurales, que comenzaron a exigir un manejo directo de los recursos para sus propias necesidades. Este cambio, impulsado por nuevos líderes políticos, provocó también un aumento en la migración del campo a la ciudad, creando cordones de pobreza en las áreas urbanas.

Desde 2005 hasta 2018, la pobreza en Bolivia mostró una notable disminución, gracias al auge de las materias primas y las transferencias sociales que el gobierno implementó, logrando reducir la pobreza extrema a niveles mínimos. Sin embargo, la salida de agencias como Usaid en 2013 y la reducción del financiamiento externo llevaron a una disminución en los proyectos de desarrollo, especialmente tras el cierre de varias iniciativas internacionales.

Recientemente, la pandemia de 2020 marcó un ligero aumento de la pobreza, con cifras que se han vuelto preocupantes en Chuquisaca, actualmente la región con el índice más alto del país. Según el INE y estudios de Fundación Jubileo, la falta de políticas efectivas y los recientes bloqueos han contribuido a esta situación. A inicios de 2022, el gobierno reportó una mejora en los índices de pobreza, sin embargo, la realidad en campo sugiere que los desafíos son aún mayores, con la incertidumbre de la implementación de nuevos programas que puedan realmente conducir al desarrollo.