La propuesta de Infantino genera rechazo global y pone en jaque el futuro del fútbol
Gianni Infantino, presidente de la FIFA, propone privatizar parte del fútbol mundial, lo que ha desatado una ola de críticas y preocupaciones entre federaciones y figuras clave del deporte.
El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, causó controversia tras publicar en sus redes sociales su plan para vender el 20% de la rama comercial del Mundial a inversores cercanos a Donald Trump. Según Infantino, esta medida es una parte fundamental de un proceso democrático.
Su propuesta ha provocado una verdadera sacudida política que trasciende el ámbito deportivo. Infantino ha prometido a las 221 federaciones que componen la FIFA un aumento significativo en su financiamiento, siempre que aprueben su plan por mayoría simple antes del 19 de septiembre.
La estrategia de Infantino implica que la gestión de la Copa del Mundo, la principal fuente de ingresos de la FIFA, se transfiera a una empresa llamada FIFA Forward Enterprise, de la cual el 30% se destinaría a inversores seleccionados por Joshua Kurshner, familiar de Trump. Este cambio podría alterar la naturaleza sin fines de lucro de la FIFA, con sede en Suiza, y su estatus de neutralidad.
En una carta dirigida a las federaciones, Infantino aseguró que, de aprobarse la propuesta, cada federación recibiría 20 millones de dólares para el ciclo que inicia el 1 de enero de 2027, con incrementos en los siguientes ciclos. Además, se introduce un nuevo programa, FIFA Fast Forward, que ofrecería otros 20 millones a las federaciones que apoyen la propuesta.
A pesar del entusiasmo de Infantino, las federaciones y confederaciones han manifestado su preocupación, indicando que no estaban al tanto del plan hasta su difusión en los medios. Infantino se defendió al calificar el proceso como democrático, aunque no convocó a una rueda de prensa ni permitió comentarios sobre su video, algo que suele hacer.
El Gobierno del Reino Unido fue uno de los primeros en reaccionar, con el primer ministro británico, Andy Burnham, afirmando que el fútbol no debe estar en manos de inversores, sino que pertenece a los aficionados que asisten a los partidos. Por otro lado, Javier Tebas, presidente de La Liga, criticó la propuesta, sugiriendo que Infantino intenta comprar votos mientras se prepara para su reelección en marzo de 2027.
Joseph Blatter, ex presidente de la FIFA, expresó su preocupación por la relación entre Infantino y el presidente estadounidense, advirtiendo que esta conexión financiera podría perjudicar el deporte. Infantino, por su parte, sostiene que su plan es una oportunidad de crecimiento para el fútbol a nivel global, buscando aumentar la inversión en todas las categorías del deporte.