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Política

La continuidad de un estilo político en Bolivia

A un año de la asunción de Rodrigo Paz Pereira, se evidencia que las prácticas políticas del MAS persisten en la nueva administración, con serias implicaciones para la democracia en el país.

Rodolfo Ávila · 19 Ago 2026 · 3 min de lectura

La novela "Veinte años después" de Alejandro Dumas narra las aventuras de los tres mosqueteros, pero la historia de Bolivia en las últimas dos décadas tiene mucho más peso. Durante los gobiernos del MAS, se logró un reconocimiento de derechos y avances en inclusión social, aunque a menudo opacados por abusos de poder y corrupción.

Desde la llegada de Rodrigo Paz Pereira a la presidencia el 8 de noviembre de 2025, muchos esperaban un cambio significativo en la política boliviana. Sin embargo, un año después, se ha observado que el nuevo gobierno ha adoptado prácticas similares a las del MAS, lo que plantea preocupaciones sobre el futuro democrático del país.

La administración actual ha aumentado el presidencialismo, utilizando decretos para regular el funcionamiento del Órgano Ejecutivo, un fenómeno que el historiador Pierre Rosanvallon advierte como dañino para la democracia. Esta tendencia de concentrar el poder en el ejecutivo ha debilitado a otras instituciones, como el Legislativo y el Judicial.

Algunos ministerios cruciales han sido desmantelados, como los de Justicia, Planeamiento y Culturas, mientras que otros, como Educación, han sido manejados con desinterés y falta de dirección. Las renuncias de funcionarios clave, como el viceministro de Culturas, Andrés Zaratti, subrayan el descontento ante un enfoque que confunde cultura con folklore.

La corrupción también sigue siendo un tema candente bajo el nuevo gobierno. Existen numerosas acusaciones sobre el aumento de prácticas corruptas, ya que las sombras de escándalos anteriores como el caso Fondioc continúan presentes. La percepción general es que el actual régimen no ha logrado distanciarse de estas prácticas nocivas.

Aunque algunos sostienen que la política siempre ha tenido sus problemas, el grado de deshonestidad parece haber aumentado considerablemente en los últimos años. Escándalos recientes, como los de funcionarios censurados, demuestran que la falta de ética en la política es un problema persistente que afecta la confianza ciudadana.

A pesar de la crítica situación, hay posibilidades de mejorar la democracia. La idea de la "contrademocracia", propuesta por Rosanvallon, sugiere que es posible profundizar la democracia y promover una participación ciudadana más activa para frenar el control de los políticos tradicionales que han llevado al país a esta crisis.

El futuro de Bolivia depende de la ciudadanía, no de los políticos corruptos que han plagado el escenario político. La historia reciente sirve como lección sobre lo que no se debe repetir en la búsqueda de una verdadera democracia.