Descubre la Ruta de la Chicha: Tradición y Sabor en Cochabamba
En el mes aniversario de Cochabamba, la ‘Ruta de la Chicha’ invita a los visitantes a explorar la rica historia y el proceso de esta emblemática bebida que define la cultura valluna.
La chicha es la bebida más representativa de los valles cochabambinos, y su historia es un viaje a través del tiempo. Con motivo de la celebración del aniversario del departamento, la ‘Ruta de la Chicha’ no solo ofrece una experiencia turística por el Valle Alto, sino que también permite a los visitantes reconectar con la esencia de una región cuya identidad está profundamente ligada a esta bebida ancestral.
Un legado de más de 1.500 años
La historia de la chicha se remonta a más de 1.500 años, siendo utilizada por los pueblos quechuas y aymaras mucho antes de la llegada de los colonizadores. Durante el Imperio Inca, la chicha tuvo un papel político y ceremonial esencial, ayudando a fortalecer alianzas y rendir tributo a los dioses. Cochabamba se estableció como el granero del Incario, con vastas cosechas que se almacenaban en antiguas qollqas.
Con el paso del tiempo, la chicha ha trascendido lo ceremonial, convirtiéndose en un símbolo de unidad social. Para el siglo XIX, más del 90% de los adultos consumían chicha, y las chicherías se convirtieron en espacios donde las diferencias de clase se desdibujaban. Su comercialización también impulsó el desarrollo urbano, financiando importantes obras en la región.
El arte de la elaboración
Hacer chicha es un proceso que requiere destreza y paciencia, llevándose a cabo por expertas chicheras en municipios como Punata, Cliza, Tiraque y Tarata. Este proceso incluye: 1. Wiñapu: el maíz se remoja y germina, luego se seca y muele. 2. Cocción y filtrado: la harina se mezcla con agua y se hierve, después se filtra para separar el líquido. 3. Fermentación: el líquido caliente se coloca en cántaros de barro donde fermenta durante varios días.
El resultado es una bebida que se ofrece en tradicionales tutumas y que se disfruta mejor acompañada de un delicioso plato de chicharrón cochabambino, formando una combinación perfecta que resalta la riqueza de la gastronomía local.
La chicha está rodeada de mitos y supersticiones que reflejan la conexión de la bebida con la cultura andina. Uno de los más conocidos es el de los 'celos del cántaro', que sugiere que la chicha puede arruinarse si alguien con malas energías se acerca a su preparación. Además, hay un ritual que obliga a hacer una ch'alla antes de beber, para honrar a la Pachamama.
Durante este mes de septiembre, los lugares clave para disfrutar de la chicha son Punata, donde se destaca la chicha de maíz chuspillo, y Tarata, famosa por su aloja de cebada. Las chicherías, fácilmente reconocibles por una bandera blanca a la entrada, invitan a los visitantes a disfrutar de un ambiente comunitario y festivo, reafirmando que mientras haya maíz en los valles, la chicha seguirá siendo un pilar de la identidad valluna.