Evo Morales critica acuerdo con el FMI como inconstitucional
El expresidente Evo Morales afirma que el convenio entre el Gobierno y el FMI compromete la soberanía económica de Bolivia y augura un futuro incierto para el país.
Evo Morales, exmandatario boliviano, ha manifestado su oposición al acuerdo alcanzado entre el Gobierno nacional y el Fondo Monetario Internacional (FMI), calificándolo de "inconstitucional" y una "traición a la patria". Según Morales, este convenio contraviene la Constitución Política del Estado (CPE) al permitir imposiciones extranjeras en la política económica del país.
A través de sus redes sociales, Morales resaltó que el artículo 320 de la CPE prohíbe cualquier tipo de condicionamiento externo sobre la economía nacional. En su análisis, el exlíder considera que el Gobierno, bajo la premisa de eliminar subsidios a los combustibles para atraer inversiones, busca modificar la Constitución y abrir la puerta a la privatización de recursos naturales.
Morales también criticó al ministro de Economía, Christian Morales, quien anunció el posible cierre de entre ocho y diez empresas públicas a corto plazo. Para el expresidente, esta acción simboliza el inicio de otra fase de privatización, que recuerda a la etapa neoliberal de 1985 a 2005.
"El acuerdo demuestra que el futuro de Bolivia se planifica desde afuera"
El convenio con el FMI se sustenta en un Memorando de Políticas Económicas y Financieras que detalla los compromisos del Gobierno para acceder a un crédito de hasta 1.900 millones de dólares. Entre las principales medidas se incluye el fin de la subvención a los combustibles, que se proyecta para 2027, a pesar de que estaba prevista para 2026, pero se retrasó debido a los altos precios internacionales del petróleo y preocupaciones sociales.
Además, el acuerdo plantea la modernización del régimen cambiario, permitiendo que los bancos negocien libremente el tipo de cambio desde finales de junio de 2026, un cambio significativo en el manejo de divisas en el país.
El memorando también anticipa un panorama económico desafiante para el corto plazo, previendo que la actividad económica seguirá en caída durante 2026, alcanzando su punto más bajo en 2027, antes de iniciar una recuperación a partir de 2028, gracias a mejoras en gobernanza y un tipo de cambio determinado por el mercado.