Preocupación por plaguicidas en tomates bolivianos: estudio revela alarmantes resultados
Un análisis reciente sobre la presencia de plaguicidas en los alimentos revela que el tomate en Bolivia contiene hasta 30 sustancias químicas, con un porcentaje de muestras que superan los límites permitidos. La situación pone en jaque la seguridad alimentaria en el país.
Un análisis sobre residuos de plaguicidas en productos alimenticios vendidos en Bolivia ha generado preocupación respecto a la seguridad de lo que consumimos. En particular, el tomate se ha visto afectado, con la detección de 30 plaguicidas diferentes y un 21% de las muestras que exceden lo permitido por la normativa nacional.
Lo más alarmante es que una sola muestra de tomate presentó hasta 10 plaguicidas distintos. Además, en un estudio de papa y otras hortalizas, se encontraron 44 plaguicidas, de los cuales aproximadamente el 64% son considerados altamente peligrosos según la clasificación de PAN Internacional.
Historial de preocupaciones sobre plaguicidas en el país.
La inquietud no es algo nuevo. En abril de 2026, un monitoreo realizado por la Fundación Agrecol Andes ya había encontrado residuos de plaguicidas por encima de los límites establecidos en alimentos de mercados y supermercados de Cochabamba. Este estudio reveló 26 tipos de plaguicidas, de los cuales el 42% eran clasificados como altamente peligrosos.
Investigaciones anteriores en Cochabamba también habían señalado la presencia de residuos en tomates y otros alimentos. Ante esta situación, expertos han cuestionado las capacidades de regulación y fiscalización en el país, destacando la falta de normativas y técnicas adecuadas para realizar controles de residuos químicos, así como limitaciones en las pruebas de multiresiduos.
El Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (Senasag) ya contempla en su trabajo oficial el análisis de plaguicidas en cultivos de tomate, lo que demuestra que esta problemática es parte de su agenda de control sanitario. Además, la entidad está fortaleciendo sus laboratorios para mejorar estos análisis.
Aunque los tomates pueden lucir frescos y saludables por fuera, los estudios indican que el verdadero riesgo puede estar en residuos químicos invisibles que llegan a la mesa de los bolivianos, lo que resalta la urgencia de tomar medidas efectivas para la protección de la salud pública.