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Política

Crisis institucional: Urge una respuesta democrática para evitar el colapso

Expertos alertan que el uso prolongado del estado de excepción no resolverá los problemas estructurales que enfrenta Bolivia, mientras se intensifican las protestas y demandas de renuncia al Gobierno.

Mónica Arancibia · 22 Sep 2026 · 3 min de lectura

La situación en Bolivia se torna cada vez más crítica, con nuevas movilizaciones en marcha y una creciente demanda de renuncia del presidente Rodrigo Paz. En este contexto, el Gobierno ha logrado extender por 90 días el estado de excepción, una medida respaldada por la Asamblea Legislativa el 17 de septiembre y que se prolongará hasta diciembre. Esta acción se tomó tras más de 50 días de protestas que resultaron en significativas pérdidas económicas y al menos 22 muertes.

A pesar de la extensión del estado de excepción, las razones que alimentan el descontento social siguen presentes. Grupos como la Federación de Campesinos Túpac Katari y la Federación Nacional de Cooperativas Mineras de Bolivia han manifestado su desacuerdo con esta decisión, señalando que limita el derecho a la protesta.

Críticas a la gestión gubernamental y el llamado a la revocatoria de mandato.

Voces de analistas, líderes sindicales y defensores de derechos humanos enfatizan que la estabilidad del país no puede depender de medidas excepcionales. En este sentido, el ministro de Trabajo, Williams Bascopé, ha denunciado que Evo Morales está promoviendo la idea de acortar el mandato presidencial, algo que genera preocupación en el actual Gobierno.

El vicepresidente Edmand Lara también ha hecho referencia a la posibilidad de una revocatoria de mandato, aunque enfatizó que esta solo se podría activar una vez que se haya cumplido la mitad del período presidencial. Lara incluso expresó su disposición a renunciar en un eventual referéndum revocatorio si eso significa abandonar el cargo junto a Paz.

Expertos como Sósimo Paniagua y José Antonio Rivera coinciden en que la solución a la crisis no radica en cambiar el liderazgo, sino en abordar las causas estructurales de los problemas económicos y sociales del país, subrayando que cualquier intento de solución debe respetar la democracia.

La necesidad de un acuerdo nacional.

Daniel Moreno, analista político, sugiere que el Gobierno debe fomentar un diálogo inclusivo que involucre a todos los sectores para alcanzar un acuerdo nacional que permita avanzar en la resolución de la crisis. A su juicio, la falta de acción y promesas vacías solo intensificarán el malestar social.

La exlegisladora Germán Gutiérrez Gantier advierte que el problema en Bolivia no es solo de combustible o déficits económicos, sino que hay una crisis política, social y moral que afecta a las instituciones del Estado. El deterioro institucional podría llevar a un quiebre profundo que es necesario evitar con medidas concretas y urgentes.

Finalmente, la activista Águeda Colque destaca que cualquier cambio de Gobierno no solucionará los problemas de fondo si no se implementa una estrategia efectiva para abordar la crisis. La ampliación del estado de excepción puede profundizar la incertidumbre y perpetuar una "paz negativa" que no aborda las causas del descontento.

Con la presión social en aumento y la economía aún golpeada, se plantea la necesidad de reestablecer el diálogo y el respeto a las normas democráticas como única vía para resolver la crisis boliviana, evitando que este ciclo de conflicto se repita en el futuro.