Bilbao denuncia al fiscal general por intento de desestabilizar al Gobierno
La diputada Claudia Bilbao critica al fiscal Roger Mariaca por sus declaraciones sobre la presidencia interina de Diego Ávila y exige resultados en investigaciones de corrupción.
Desde Santa Cruz, la diputada Claudia Bilbao arremetió contra el fiscal general del Estado, Roger Mariaca, acusándolo de tener intenciones políticas que buscarían debilitar al Gobierno actual. Su crítica surge tras el reconocimiento de Diego Ávila como presidente interino, en un momento en que tanto el presidente Rodrigo Paz como el vicepresidente Edmand Lara se encuentran fuera del país.
Bilbao no dudó en señalar que el fiscal Mariaca, junto a líderes políticos como Evo Morales, Edmand Lara y Leonardo Loza, representa un "cáncer" para Bolivia, pidiendo que los intentos de desestabilización no prosperen. Su denuncia incluye el hecho de que no se han llevado a cabo acciones efectivas en casos de corrupción que involucran a Morales.
Además, la legisladora reclamó por la falta de avances en varias investigaciones de corrupción, tales como las que involucran el Fondo Indígena y las barcazas chinas. Según ella, las autoridades no han presentado resultados significativos en estos casos que son de alto impacto.
Bilbao también mencionó que mantiene una denuncia presentada el 1 de mayo, la cual, según sus palabras, ha sido ignorada por la Fiscalía. "Es una vergüenza que existan autoridades así en un poder que decide sobre la libertad de las personas", afirmó.
El conflicto se intensificó tras las declaraciones de Mariaca, quien reconoció la legitimidad de Ávila como presidente interino durante la ausencia de las máximas autoridades del país. Esto ha generado un debate en torno a los límites de la sucesión presidencial, especialmente en un contexto donde el Gobierno sostiene que el presidente sigue plenamente activo en sus funciones, aunque de manera remota.
A pesar de la controversia, Bilbao defendió la gestión del Ejecutivo, enfatizando que la falta de presencia física del presidente no implica un vacío de poder en la administración del país, ya que las actividades gubernamentales siguen en marcha, inclusive con compromisos internacionales.