El hipopótamo que interrumpe la ruta escolar de 23 niños en Colombia
En Puerto Nare, los estudiantes viven una situación inusual al toparse con un hipopótamo llamado Selmo en su camino a la escuela. La comunidad está preocupada por la seguridad de los menores.
Un grupo de 23 niños en Puerto Nare, Colombia, enfrenta un nuevo reto en su trayecto escolar: la posibilidad de encontrarse con un hipopótamo en las aguas del río Nare. Este animal se ha convertido en el centro de conversación entre los estudiantes, quienes aseguran haberlo avistado mientras se trasladan en chalupa y hasta le han puesto el nombre de Selmo.
La presencia de Selmo no es solo un tema curioso para los chicos; las familias del lugar están alarmadas por la seguridad de los menores que cruzan esa área dos veces al día. La preocupación ha llevado a algunos vecinos a actuar.
Nancy Tabares, una madre de familia, decidió presentar una tutela junto a otros miembros de la comunidad para exigir que se implementen medidas de protección. Su inquietud es personal, ya que cuando tenía cinco años tuvo un encuentro cercano con un hipopótamo cerca de la Hacienda Nápoles, donde Pablo Escobar hizo la famosa introducción de estos animales en su territorio.
Un juez falló a favor de los vecinos a principios de septiembre, ordenando a Corantioquia, la entidad ambiental encargada, que tome acciones en un plazo de 60 días. Esto reavivó el debate sobre cómo manejar la población de hipopótamos que, desde la caída de Escobar, ha crecido notablemente.
Se estima que, tras la introducción ilegal de estos hipopótamos, la población ha aumentado a cerca de 200 ejemplares dispersos en alrededor de 2.000 kilómetros cuadrados. Sin medidas adecuadas, los expertos advierten que esta cifra podría alcanzar los 1.000 animales para el año 2050.
La situación genera opiniones encontradas. Por un lado, hay quienes intentan captar la curiosidad del hipopótamo como parte del entorno, mientras que otros, como Vanessa Arango, miembro de la junta de acción comunal, expresan su temor: "Están esperando a que muera alguien. Ahí sí van a decir que hay que hacer algo corriendo".
Este caso pone de manifiesto la compleja discusión que enfrenta Colombia sobre la regulación de una población de hipopótamos que sigue creciendo y que plantea riesgos tanto para las comunidades locales como para el medio ambiente.