Saltar al contenido
Sucre Click
Sociedad

El clamor por la eutanasia revela la dura realidad del cáncer en Bolivia

La petición de Aldrin para que se legalice la eutanasia pone de manifiesto las dificultades que enfrentan los pacientes oncológicos en el país, evidenciando la ineficiencia del sistema de salud.

Mónica Arancibia · 30 Sep 2026 · 2 min de lectura

Aldrin, un paciente de cáncer, ha solicitado a la Asamblea Legislativa Plurinacional que se legalice la eutanasia en Bolivia. Su situación desesperada refleja el complicado escenario que viven los enfermos oncológicos, marcado por la deficiente atención en el sistema público de salud.

En un video conmovedor, Aldrin compartió su experiencia con el dolor constante que le causa su enfermedad. "El dolor es insoportable", dice, y señala que los medicamentos que consume ya no tienen ningún efecto en su cuerpo.

El paciente expresó su deseo de morir sin sufrimiento, pidiendo que su mensaje llegue a las autoridades que están considerando un proyecto de ley sobre la eutanasia y la muerte digna, presentado por Diego Bráñez, líder de la bancada de APB Súmate.

Por su parte, Carmen Rosa Valencia, activista y exasambleísta departamental, criticó el sistema de salud pública que obliga a los pacientes a realizar trámites complejos y agotadores para acceder a tratamientos de calidad. Según Valencia, los medicamentos que se distribuyen son de calidad inferior, lo que agrava la situación de los enfermos.

Valencia destacó que aquellos que pueden pagar reciben mejores tratamientos, señalando que los medicamentos importados, que ofrecen mejores resultados, tienen precios que oscilan entre 18,000 y 24,000 bolivianos, algo que no se resuelve con acciones solidarias como rifas.

La situación es aún más crítica en hospitales como el San Juan de Dios, donde los pacientes deben comprar insumos como contrastes para tomografías, que cuestan 1,000 bolivianos cada uno. Valencia lamenta que muchos enfermos no tienen más opción que regresar a casa con remedios tradicionales cuando no pueden costear tratamientos en otros departamentos.

Blanca Esquite, representante de pacientes oncológicos, enfatiza que el acceso a tratamientos y diagnósticos se ha convertido en un privilegio económico. Los pacientes deben hacer malabares para conseguir los medicamentos necesarios, lo que genera ansiedad y preocupación en sus familias.

A pesar de la esperanza que generó la construcción del Hospital Oncológico, que comenzó en 2015, su conclusión sigue siendo incierta y lejana, dejando a muchos pacientes a la espera de un sistema que realmente funcione para sus necesidades.