Sacerdote jesuita expulsado tras 30 años de abusos en España y Bolivia
Francesc Peris, un viejo sacerdote de 84 años, enfrenta la expulsión de la Compañía de Jesús tras ser acusado de abusar de al menos 22 menores entre 1974 y 2005. Los delitos han prescrito, pero la orden asume su responsabilidad moral.
La Compañía de Jesús ha tomado la decisión de expulsar a Francesc Peris del estado clerical debido a las acusaciones de abuso sexual que lo involucran en Cataluña y Bolivia durante tres décadas. Esta acción fue anunciada en un comunicado emitido el 5 de octubre de 2026, donde la orden reconoció el daño causado y asumió su responsabilidad por los errores cometidos en el pasado.
Las denuncias contra Peris se hicieron públicas en 2021, cuando EL PAÍS entregó al Papa Francisco un informe que contenía los nombres de 251 clérigos acusados de abusos, lo que llevó a una investigación sin precedentes en la Iglesia española. A pesar de que la orden inicialmente no actuó, en 2023 surgieron nuevas acusaciones que llevaron a la Compañía a reconocer la complicidad en el encubrimiento.
Reconocimiento de las víctimas y el proceso de expulsión.
La orden jesuita, a través de su comunicado, expresó su pesar por las atrocidades cometidas y elogió el valor de las víctimas que decidieron hablar. La primera denuncia salió a la luz cuando un exalumno del colegio Casp de Barcelona se comunicó con el periódico, revelando un encubrimiento por parte de la dirección del centro.
Juana, una de las víctimas en Bolivia, narró que sufrió abusos a los 14 años en el colegio Juan XXIII de Cochabamba. Ella recordó cómo fue acosada por Peris durante su estancia en el internado. Su valentía inspiró a otras víctimas a salir a la luz y exigir justicia.
Tras la investigación canónica, la orden tomó la decisión de expulsar a Peris del estado clerical, una sanción que elimina sus derechos como sacerdote. Esto fue respaldado por el superior general jesuita, Arturo Sosa, quien enfatizó que la resolución no repara el daño causado a las víctimas.
A pesar de la expulsión, persisten interrogantes sobre el futuro de las víctimas en Bolivia, dada la falta de acciones por parte de la Compañía de Jesús en el país para ofrecer reparaciones. La incertidumbre también se extiende a otros casos de abusos cometidos por jesuitas en la región.
Finalmente, la Compañía de Jesús anunció que Peris residirá en una casa de la orden bajo estrictas condiciones, incluyendo la prohibición de contacto con menores y víctimas. A pesar de la intervención judicial, los delitos han prescrito, lo que limita las acciones legales contra él.