La necesidad de fortalecer la democracia en Bolivia
El gobierno de Rodrigo Paz enfrenta serias pruebas para mantener la gobernabilidad, mientras la situación económica y política se complica cada vez más.
La gestión del presidente Rodrigo Paz está siendo evaluada bajo la lupa de la gobernabilidad democrática. Desde su asunción, las expectativas han ido disminuyendo, evidenciando una serie de problemas que han dificultado la situación actual. La falta de organización, un vacío en el liderazgo y problemas en la burocracia se han combinado con cuatro factores que han complicado aún más el panorama.
La ruptura con el vicepresidente Álvaro Lara, la aparición de errores administrativos, incidencias delictivas, la lentitud en la toma de decisiones y la carencia de una mayoría parlamentaria sólida para enfrentar la crisis han aumentado las complicaciones. A esto se suman la escasez de dólares y de combustible, lo que ha generado un entorno complicado para la administración.
Según los principios básicos de la ciencia política, la gobernabilidad depende de dos tipos de legitimidad: la de origen, que se obtiene a través del voto, y la de ejercicio, que se manifiesta a través de la gestión del Estado, incluso utilizando la fuerza legal. Max Weber describe la autoridad como la probabilidad de que un mandato sea acatado no solo por la fuerza, sino porque se ejerce de manera válida y justa.
En Bolivia, donde aproximadamente el 80% de la economía opera en la informalidad, las dificultades aumentan. Esto provoca que muchas personas busquen soluciones por su cuenta, a la vez que se constriñe a la economía formal, limitando su capacidad de generar recursos.
¿Cuánto tiempo puede sostenerse esta situación? A medida que el Gobierno avanza en su gestión, la falta de representación tanto interna como internacional se hace evidente, lo que solo agrava los problemas existentes.
Se ha mencionado la posibilidad de crear una bancada de “renovación nacional” en el ámbito parlamentario, compuesta por legisladores que han sido liberados de sus mandatos, lo que podría proporcionar respaldo al Ejecutivo en sus requerimientos legales. No hace falta señalar las condiciones que serían necesarias para instaurar este nuevo orden, las que han sido denunciadas en los conflictos sociales anteriores; las movilizaciones se han superado a costa de un mayor deterioro de la transparencia en la representación ciudadana.
Este análisis resalta la urgencia de implementar acciones democráticas efectivas que enfrenten los desafíos futuros. Es crucial retomar el debate político e ideológico, y avanzar rápidamente hacia la construcción de una democracia robusta y efectiva que responda a las necesidades de la población trabajadora.
Este es el momento para que surjan nuevas ideas, propuestas y líderes que sean empáticos y comprometidos con la gente. Enfrentar los cambios globales en economía y política, así como sus repercusiones en el país, no se puede hacer con improvisación, descuido o solo con buena voluntad.