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Cultura

El rol femenino en la historia del singani boliviano

Descubre cómo las mujeres han sido claves en el desarrollo del singani, el destilado nacional de Bolivia, desde sus inicios hasta su evolución.

Valeria Padilla · 20 Oct 2026 · 2 min de lectura

El origen del singani, una bebida emblemática de Bolivia, ha sido un tema enigmático en la historia de la vitivinicultura. Recientes investigaciones han revelado que la variedad Moscatel de Alejandría, esencial para el singani de alta calidad, tuvo un rol protagónico gracias a la participación femenina en los siglos XVIII y XIX.

Los primeros registros de singani datan de 1776, hallados en un libro de cocina de doña Josefa Escurrechea en Potosí. En su receta de gasnates, se menciona el uso de una copa de singani, convirtiéndose en el primer documento que menciona esta bebida.

La llegada de la Moscatel de Alejandría al Valle de Cinti

El sommelier Fernando Mujica junto a paleógrafos como Marisol Videla, Alejandro Salas y Daniel Moreno, han rastreado archivos coloniales para identificar cuándo llegó la Moscatel de Alejandría a Bolivia. Sus investigaciones apuntan a que Gregoria Mendoza y Juana Inocencia Navarro fueron pioneras en su cultivo, lo que marcó un hito en la vitivinicultura local.

El 10 de agosto de 1781 se documentaron 79 cepas de Moscatel en La Palca Grande, y tras la muerte de Juana Navarro, se registraron 26 parrales de Uva Italia en su hacienda. Estos datos están resguardados en el Archivo y Biblioteca Nacionales de Bolivia en Sucre, destacando el valor histórico de dichas propiedades.

Las decisiones de Mendoza y Navarro desafiaron las normas de cultivo de la época, que favorecían la variedad Listán Prieto. Su apuesta por la Moscatel de Alejandría dio lugar a un cambio significativo, promoviendo la producción de singani de calidad superior, que pronto se diferenciaba del común elaborado con Listán Prieto.

"Todo esto ocurrió en el siglo XVIII, silenciosamente, pasando casi desapercibido"

La influencia de las mujeres en la vitivinicultura boliviana es notable, ya que, desde el primer registro del singani en un libro de cocina hasta la introducción de la Moscatel de Alejandría, su legado ha sido crucial. Este proceso, aunque pasó desapercibido durante años, ahora se comprende en su totalidad, destacando el impacto femenino en la historia del singani.