Concejal de Sucre aboga por una gestión responsable de residuos
El concejal Alex Aillón destaca la importancia de abordar el problema de la basura en Sucre con una estrategia integral, sin caer en soluciones rápidas.
El concejal de Sucre, Alex Aillón, enfatizó que enfrentar la problemática de la basura en la ciudad requiere de un enfoque integral, que incluya la separación de residuos, el reciclaje y el aprovechamiento de desechos orgánicos, en lugar de depender de "soluciones mágicas".
Aillón también se refirió a las recientes declaraciones de la alcaldesa Fátima Tardío sobre la opción de utilizar residuos sólidos como combustible en los hornos de Fancesa. Sostuvo que es crucial abordar este tema con datos precisos y responsabilidad ambiental, evitando la desinformación.
El concejal aclaró que la idea no es simplemente incinerar basura en los hornos, sino explorar la producción de un combustible derivado de residuos, previamente seleccionado y tratado, que podría reemplazar parcialmente el combustible convencional usado actualmente en la planta.
"Es una opción que merece ser analizada, pero primero necesitamos conocer la cantidad exacta de residuos que se puede utilizar, su poder calorífico y qué modificaciones serían necesarias en los hornos", detalló Aillón.
Además, el concejal subrayó que no toda la basura de Sucre es apta para este uso. Aproximadamente el 60% de los residuos generados es materia orgánica que debería ser destinada a compostaje u otras formas de valorización, mientras que solo entre el 10% y el 15% podría ser considerado para la producción de combustible.
Esto implicaría que, de las 200 toneladas de residuos generadas diariamente en Sucre, entre 20 y 30 toneladas serían las candidatas a ser transformadas en combustible. Sin embargo, esto no significa que esa cantidad se pueda enviar directamente a los hornos, ya que hay que evaluar su humedad y composición, así como su viabilidad técnica.
El concejal también mencionó que es vital determinar si esta alternativa es económicamente viable para Fancesa, dado que la implementación de un sistema que incluya combustible derivado de residuos requeriría ajustes significativos en los procesos de operación de la planta.
Finalmente, Aillón recordó la importancia de distinguir entre diferentes tecnologías de tratamiento de residuos, refiriéndose al proyecto de Quartz 21 como un ejemplo de lo que no se debe hacer. Afirmó que la confusión sobre este caso resalta la necesidad de abordar cada tecnología con seriedad y rigor, sin considerar cualquier método térmico como una solución definitiva.