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Economía

Crisis de gasolina en Bolivia: un problema sin solución a la vista

La escasez de gasolina en el país se agrava, dejando a la población con largas filas en las estaciones de servicio y un futuro incierto en el sector energético.

Cristian Serrudo · 18 Ago 2026 · 2 min de lectura

La situación actual de la gasolina en Bolivia es crítica: no hay abastecimiento y las colas en las estaciones de servicio continúan aumentando, un fenómeno que parece no tener fin. Desde 2014-2015, Bolivia ha dependido de las importaciones de gasolina debido a la disminución de su producción interna de petróleo y gas natural, lo que ha llevado al país a una dependencia preocupante del exterior.

La falta de planificación durante años ha hecho que el país no ahorre recursos para enfrentar esta crisis. Según el exministro Tilín, Bolivia necesita unos $3.000 millones anuales solo para cubrir las importaciones de combustibles, reflejando una transformación de un país productor a uno que se encuentra sumido en deudas.

La administración de Evo Morales se vio marcada por decisiones cuestionables. Se utilizó dinero destinado a la gestión pública para resarcir a empresas internacionales en lugar de invertir en la producción nacional de petróleo. Esto ha llevado a una dependencia de la compra de combustible a varios países, incluyendo Rusia, Chile y Estados Unidos, sin realizar inversiones significativas en la exploración o mantenimiento de los pozos existentes.

La economía del país, que parecía estable en el pasado, se enfrenta a una dura realidad. El actual gobierno debe asumir la responsabilidad de enfrentar estos problemas estructurales y no permitir que se repita la historia de despilfarro y falta de rumbo que caracterizó al masismo.

El camino hacia la solución es complejo

El presidente actual, Don Pollo, debe entender que su papel no es ser popular, sino resolver el desastre económico que dejó su predecesor. Para ello, necesita eliminar las subvenciones a los combustibles y establecer una estrategia clara para recuperar la capacidad de generación de divisas, así como reducir la burocracia estatal y estabilizar la economía del país.

Es hora de que el gobierno implemente medidas efectivas y deje atrás la política de ocultar los problemas hasta que se vuelvan insostenibles. Bolivia no puede permitirse una repetición de situaciones que han llevado al país a una crisis profunda.

Finalmente, la situación de la energía eléctrica también podría complicarse en un futuro cercano, dejando al país frente a múltiples desafíos en su infraestructura y economía.