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Sociedad

De la tensión al entendimiento: Ciudades bolivianas buscan sanear heridas sociales

Las cicatrices de más de 50 días de protestas aún marcan la memoria de los bolivianos. Sin embargo, un reciente conversatorio en La Paz abre la puerta al diálogo y la reconstrucción del tejido social.

Ingrid Miranda · 25 Ago 2026 · 3 min de lectura

Las secuelas de los 51 días de bloqueos y disturbios, impulsados por la Central Obrera Boliviana (COB) y sectores campesinos que exigían la renuncia del presidente Rodrigo Paz, perduran en la memoria colectiva de Bolivia. En este contexto, se llevó a cabo el conversatorio titulado "Diálogos Urbanos: Análisis de coyuntura" en La Paz, donde diferentes colectivos y ciudadanos se unieron para dialogar sinceramente tras la convulsión social.

El evento, realizado el 11 de agosto, cerró una serie de encuentros en varias ciudades del país, con el objetivo de reconstruir la confianza entre comunidades y reflejar la realidad de quienes habitan en las áreas urbanas. Durante la jornada, se promovió una autocrítica necesaria, como destacó la facilitadora Elvia Prieto: "A menudo hablamos y dialogamos, pero nos falta escuchar a los demás".

La memoria de un conflicto doloroso y las lecciones del pasado.

La consultora Paola Hurtado, del Programa Urbano de la Red UNITAS, afirmó que el conflicto trasciende las divisiones políticas y afecta a todos los bolivianos, evidenciando la falta de respuesta gubernamental ante las necesidades de la población. "Las autoridades no están gestionando el diálogo ni escuchando las demandas reales", lamentó Hurtado.

La situación fue crítica en el eje central del país, donde los bloqueos generaron crisis en el abastecimiento de alimentos para más de 2 millones de personas. Los hospitales también sufrieron, con el 80% enfrentando escasez de insumos. "Una semana más de bloqueos y el personal médico hubiera visto morir a pacientes por falta de medicinas", comentó Andrés Zegada del Colectivo Ciudadano en Sucre.

Las consecuencias del conflicto se sintieron en todos los rincones. Zenobia Mamani, ejecutiva de la Federación Nacional de Trabajadoras del Hogar, relató cómo muchas trabajadoras fueron despedidas por ser asociadas a organizaciones sociales. A su vez, los jóvenes involucrados en el servicio de delivery y pequeños negocios se encontraron sin empleo de la noche a la mañana.

María Eugenia Castañares, del Colectivo Urbano Oruro, destacó que el costo de vida se disparó, afectando a los que sostenían pequeños emprendimientos. Mientras, Luis Choqueticlla, del Colectivo de Potosí, subrayó la necesidad de diversificar las rutas de provisión para evitar la dependencia de un solo acceso carretero, algo que se volvió evidente durante los bloqueos.

Iris Baptista, del programa Urbano de la Red UNITAS, enfatizó la importancia de entender y ejercitar el derecho a la ciudad, sugiriendo que el diálogo entre diversos actores es clave para evitar futuros conflictos. Asimismo, invitó a la población a no temer a la política, recordando que esta se centra en los asuntos de la ciudad y su gente.

El activista Sergio Irusta Alvarado mencionó que durante los bloqueos, el Gobierno debería haber promovido un diálogo más efectivo para prevenir crisis sociales. En este contexto, el Programa Urbano de la Red UNITAS se prepara para presentar un documento en octubre que recopila las propuestas surgidas de los diálogos realizados en diversas ciudades, reflejando las voces de la ciudadanía que clama por sus derechos.