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Política

Desafíos de la Justicia en Bolivia: Entre la Corrupción y el Debido Proceso

La necesidad de investigar al fiscal general Roger Mariaca por presuntos vínculos con el narcotráfico enciende el debate sobre la efectividad y la imparcialidad del sistema judicial en el país.

Ingrid Miranda · 7 Oct 2026 · 2 min de lectura

El fiscal general Roger Mariaca se encuentra en el centro de la polémica debido a indicios graves que lo vinculan con actos de corrupción relacionados al narcotráfico. Esto plantea la urgente necesidad de una investigación exhaustiva y, si se comprueba su culpabilidad, un procesamiento adecuado.

A pesar de la urgencia de perseguir la corrupción, es fundamental que esto se realice dentro del marco del debido proceso. La normativa vigente exige que cualquier investigación contra altos funcionarios debe ser llevada a cabo con los mismos estándares de justicia que se aplican a cualquier ciudadano, sin privilegios que protejan a quienes ocupan cargos públicos.

Tensión entre Justicia y Proceso Legal

En Bolivia, la Constitución establece que "el Estado garantiza el derecho al debido proceso" (CPE, art. 115.II). Sin embargo, sería necesario que la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP) adapte los procedimientos para garantizar que la justicia sea efectiva, evitando así la impunidad en el juzgamiento de los altos funcionarios.

El dilema radica en que, aunque existen normas que regulan el debido proceso y el régimen de juzgamiento, también hay un deber del Estado de investigar sin privilegios indebidos. Por ello, se genera una tensión entre el cumplimiento del debido proceso y la obligación estatal de actuar contra la corrupción.

La designación de un fiscal general interino se ve como un paso positivo en este contexto. Es crucial que esta nueva gestión evalúe la continuidad de fiscales departamentales y que estos, en el futuro, sean seleccionados por las asambleas legislativas departamentales, garantizando así su independencia y capacidad profesional.

Sin embargo, la participación del nuevo fiscal interino en eventos gubernamentales genera dudas sobre su independencia. La percepción de que podría ser un operador político del Gobierno es un tema delicado y su desempeño en los próximos meses será fundamental para determinar si mantiene una verdadera autonomía frente a la administración estatal.