Saltar al contenido
Sucre Click
Cultura

Descubriendo el origen de la luz en Bolivia

Una reciente investigación sobre la historia de la electricidad en el país revela cómo surgieron las primeras fuentes de energía y su evolución hasta la actualidad.

Iver Barrón · 14 Ago 2026 · 3 min de lectura

Recientemente tuve la oportunidad de cumplir un sueño de infancia al visitar, de manera exclusiva, las 14 hidroeléctricas de la Compañía Boliviana de Energía Eléctrica. Este recorrido fue parte de una investigación para la Sociedad de Ingenieros de Bolivia (SIB), donde pude entender cómo se controla el encendido de las luces que iluminan nuestras ciudades.

La fascinación por la luz ha estado presente desde la niñez, evocando momentos mágicos como las procesiones y los cuentos de la noche. En tiempos pasados, era común esperar ansiosamente la llegada del anochecer, sin saber que en algún lugar lejano, una persona se encargaba de activar esas luces que tanto nos sorprendían. Durante la década de 1960, era habitual experimentar cortes de energía que obligaban a las familias a cenar a la luz de candelabros, despertando la curiosidad de los más pequeños sobre los fenómenos eléctricos.

Con el paso de los años, la disponibilidad de energía aumentó, llevando la electricidad a rincones antes inaccesibles. Aunque jugar a las escondidas en la oscuridad era divertido, contar con servicios eléctricos se volvió esencial para el desarrollo de la educación y el trabajo en los hogares.

En el caso de La Paz, pionera en el suministro de electricidad en Sudamérica, sus primeras fuentes de energía fueron iniciativas de vecinos entusiastas. Desde las antorchas coloniales hasta el primer generador en 1888, la ciudad se convirtió en un referente en alumbrado público gracias a la dedicación de figuras como Atanasio de Urioste en Sucre y Gustavo Hinke en Oruro. Con el tiempo, estos esfuerzos individuales transformaron la provisión de luz en un negocio, impulsado por personajes como Lucio Pérez Velasco y la colaboración de empresas extranjeras.

Desde 1929, la zona de Zongo ha sido un símbolo de suministro eléctrico en La Paz, y su historia sigue siendo relevante. Durante mi visita, me alojé en la antigua sede de la gerencia, rodeado de un entorno natural que parece estar conectado a los avances tecnológicos. Hoy en día, la mayor parte de los procesos en las hidroeléctricas están digitalizados, aunque la compañía ha enfrentado desafíos a lo largo de su centenaria trayectoria.

Además, exploré el valle de Miguillas, donde los caminos hacia las torres eléctricas son todo un reto. Gracias a la colaboración entre COBBE y ENDE, se ha establecido un Sistema Interconectado Nacional que permite que la mayoría del país cuente con electricidad. Sin embargo, el futuro de la energía no está exento de preocupaciones, ya que los recientes anuncios de apagones han generado ansiedad en la población.

El miedo a la falta de suministro no es infundado. Las advertencias de los expertos sobre la crisis energética se han ignorado en ocasiones, y la percepción de que solo se interesan por el tema cuando hay interés económico agrava la situación. La historia de la luz en Bolivia es una mezcla de avances, desafíos y la responsabilidad de asegurar un futuro brillante.