Desmantelando el Subsidio del Diésel
El Gobierno boliviano acaba de finalizar con el Subsidio del diésel, un problema que drenaba más de 200 millones de dólares al mes. Analizamos cómo se llegó a esta resolución.
El 18 de septiembre de 2026, el Gobierno de Bolivia tomó una decisión crucial para frenar el desvío de fondos públicos, liderado por un grupo conocido como "Subsidios", que tenía como figura central al "Subsidio del diésel oil".
Datos oficiales indican que este subsidio estaba costando al Estado más de 200 millones de dólares mensuales, mientras mantenía a los ciudadanos con precios artificialmente bajos del combustible.
El camino hacia el desenlace.
Tras una fallida captura en diciembre de 2025, se implementó el Decreto Supremo (DS) 5516 que aumentó el precio del diésel de 3,74 a 9,80 bolivianos, debilitando al subsidio, aunque pronto se vio afectado por un alza del 50% en el costo del petróleo debido a conflictos en Medio Oriente.
Ante la crisis, el 9 de julio de 2026, se promulgó el DS 5652, que asignó fondos adicionales para la compra de petróleo crudo, un movimiento que buscaba mitigar el impacto del Subsidio.
En agosto, el DS 5683 duplicó esos fondos para sostener el precio del diésel, aunque este aumento resultó insuficiente, lo que generó más críticas y resistencia por parte de los pequeños consumidores y transportistas.
Finalmente, el 18 de septiembre, el DS 5716 estableció un nuevo precio del diésel, alineándolo con el estándar internacional y generando ingresos para el Estado. La estrategia del Gobierno se basó en cuatro pilares clave: unificar precios, establecer un sistema de ajustes, esperar la resolución de conflictos internacionales y asegurar el suministro de dólares.
No obstante, queda una pregunta en el aire: ¿cómo reaccionará la población, que a menudo se ha mostrado favorable a los subsidios? Las autoridades ya están considerando ampliar el estado de excepción y ofrecer compensaciones mientras buscan un crédito internacional para mantener el abastecimiento.