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Sociedad

El azúcar oculto en nuestra dieta: ¿cuánto realmente consumimos?

El azúcar no solo se encuentra en los postres; puede estar en productos que consideramos saludables. Descubramos cómo identificarlo y moderar su consumo.

Mónica Arancibia · 2 Sep 2026 · 3 min de lectura

El azúcar no siempre se presenta en la forma clásica de cucharadas, ya que puede encontrarse en alimentos como yogures de frutas, cereales, salsas y bebidas que parecen ser saludables. Esto complica la tarea de saber cuánta azúcar estamos ingiriendo a diario.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) sugiere que se limite el consumo de azúcares libres a menos del 10% de la ingesta calórica diaria, y recomienda que reducirlo al 5% puede ofrecer beneficios adicionales. Para una dieta de 2.000 calorías, esto se traduce en cerca de 50 gramos de azúcar diario.

En América Latina, la situación es más crítica. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha señalado que las bebidas azucaradas son un factor clave en el aumento de problemas como la obesidad y enfermedades no transmisibles, como la diabetes tipo 2 y problemas cardiovasculares.

Uno de los obstáculos para controlar nuestra ingesta de azúcar son las etiquetas. Este ingrediente puede aparecer con nombres como sacarosa, fructosa o jarabe de maíz, lo que dificulta su identificación. La dietista Magaly Bishop, experta en nutrición clínica, destaca la importancia de conocer estos términos.

Según Bishop, los productos que se asocian comúnmente con una dieta saludable, como los yogures con frutas, pueden contener entre 12 y 18 gramos de azúcar por porción, mientras que los cereales de desayuno pueden tener hasta 15 gramos en una pequeña porción. Una lata de refresco, por su parte, puede aportar hasta 35 gramos.

Es esencial comprender que no todos estos alimentos deben ser eliminados de nuestra dieta, sino que el reto está en conocer su contenido, comparar opciones y moderar las cantidades que consumimos.

El consumo excesivo de azúcares está vinculado a diversos problemas de salud. La OMS relaciona una alta ingesta de azúcares libres con un mayor riesgo de aumento de peso y caries dentales, mientras que la OPS destaca la conexión entre las bebidas azucaradas y condiciones como la obesidad y la diabetes tipo 2.

Bishop enfatiza que los efectos del azúcar no siempre son inmediatos, ya que contribuye al aumento de peso e incluso puede llevar a la resistencia a la insulina, lo que podría desencadenar diabetes tipo 2. Muchas veces, el azúcar se ingiere sin que seamos conscientes de ello, a través de bebidas y alimentos procesados.

Adoptar hábitos alimenticios más conscientes no implica eliminar completamente el azúcar, sino aprender a moderarlo. Cocinar en casa, optar por frutas frescas en lugar de jugos azucarados y leer las etiquetas son pasos sencillos pero efectivos para cuidar nuestra salud.

La docente Marie Paulette Étienne también sostiene que es crucial educar a la población sobre la moderación del azúcar en la dieta. Propone que la industria alimentaria debe implementar regulaciones más estrictas sobre el uso de azúcares añadidos en los productos procesados y que las etiquetas sean más claras.

Reconocer la presencia del azúcar en los alimentos y aprender a cuantificar su consumo es fundamental. No se trata de una guerra contra el azúcar, sino de entender su impacto en nuestra salud y hacer elecciones más informadas.

El azúcar que más nos cuesta controlar no siempre es el que añadimos al café, sino el que ya está presente en productos que consideramos saludables.