Saltar al contenido
Sucre Click
Economía

El poder del agua: de los Yungas a nuestras casas

Mónica Arancibia · 29 Jul 2026 · 2 min de lectura

En los Yungas de La Paz, el agua desciende desde las montañas, siguiendo un trayecto que ha perdurado durante milenios. Este recurso natural, que atraviesa bosques y quebradas, encuentra un destino diferente en el Complejo Hidroeléctrico del río Taquesi, ubicado en Yanacachi. Allí, el agua se transforma en electricidad, aportando al Sistema Interconectado Nacional desde hace más de 20 años.

Con una capacidad cercana a los 90 megavatios, esta planta hidroeléctrica privada se ha convertido en un referente de energía limpia en Bolivia. La clave de su funcionamiento radica en un principio sencillo: aprovechar la energía acumulada en el agua gracias a la altura. Gastón Lemaitre Leaño, gerente de Operaciones y Mantenimiento de la planta, explica que el agua puede almacenar energía sin necesidad de baterías, facilitando su conversión a electricidad de forma inmediata.

El proceso inicia en el reservorio, donde el agua desciende a través de un sistema de canales y túneles. Este descenso controlado permite conservar la altura necesaria hasta llegar a una tubería de presión, donde se produce una transformación crucial. “Aquí, la energía potencial del agua se convierte en energía cinética”, detalla Lemaitre. Al impactar en las palas de una turbina hidráulica, el agua genera un movimiento que activa un generador eléctrico, transformando la energía mecánica en electricidad.

Antes de ser distribuida a las ciudades, la electricidad debe elevar su voltaje mediante un transformador, lo que reduce las pérdidas durante el transporte. De esta manera, se incorpora al Sistema Interconectado Nacional, que abastece a gran parte del país, llevando la energía limpia generada en los Yungas a los hogares bolivianos.

El proyecto Taquesi es un ejemplo de cómo la inversión privada puede impulsar la hidroeléctrica en Bolivia, atrayendo tanto a emprendedores nacionales como a socios internacionales. A pesar de que el país cuenta con un potencial hidroeléctrico de aproximadamente 40.000 megavatios, solo una fracción de esta capacidad se está utilizando. Mientras se discute la transformación de la matriz energética nacional, en los Yungas, el agua continúa su camino y la electricidad se distribuye a quienes la necesitan.