España presiona a Italia para que elimine controles fronterizos
El gobierno español ha advertido a Italia sobre posibles medidas si no revierte los controles fronterizos instaurados tras la crisis migratoria en Ceuta, lo que ha generado tensiones en la UE.
Este viernes, el gobierno español lanzó un aviso a Italia, señalando que podría tomar "medidas proporcionales" si no se levantan los controles fronterizos que se instauraron la semana pasada, luego de la crisis migratoria en Ceuta. Italia, por su parte, ha ignorado este reclamo.
La semana pasada, Italia cerró temporalmente el espacio Schengen, que permite la libre circulación dentro de la UE, en respuesta a la llegada de más de 70.000 migrantes a Ceuta desde Marruecos. Esta decisión ha sido criticada por varios países europeos, ya que muchos de ellos mantienen una postura más estricta hacia la migración.
Los controles fronterizos impuestos por Italia han afectado a los pasajeros que llegan a través de barco o avión desde España, lo que ha generado un malestar considerable en Madrid. El ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel Albares, calificó esta medida como "injusta y discriminatoria" para la población española.
Albares subrayó que esta acción es un "torpedo en la línea de flotación de la unidad europea" y instó al gobierno italiano a rectificar. España ha fijado un plazo hasta el domingo 9 de agosto para que Italia elimine los controles, advirtiendo que, de lo contrario, tomará acciones para proteger los intereses de sus ciudadanos.
Las recientes imágenes de migrantes llegando a Ceuta han provocado preocupación y tensiones en toda la Unión Europea. Se registraron aproximadamente 72.000 entradas en los últimos días de julio, aunque la mayoría de los migrantes, cerca de 70.000, han sido devueltos a Marruecos. Aquellos que permanecen en la ciudad enfrentan condiciones difíciles, con escaso acceso a alimentos y refugio, incluyendo a muchos menores no acompañados.
Italia defendió su decisión de cerrar el espacio Schengen como una medida necesaria para garantizar la seguridad de sus ciudadanos y proteger las fronteras europeas. En respuesta al ultimátum español, el gobierno de la primera ministra Giorgia Meloni dejó claro que no tiene intención de revertir su postura antes del 15 de agosto.
Desde España, se hizo un llamado a Italia a evitar crear divisiones y conflictos motivados por intereses electorales, expresando la esperanza de que prevalezca el sentido común y la buena fe en la resolución de este asunto.