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Tecnología

La IA ha llegado para transformar nuestro mundo

El avance de la inteligencia artificial es imparable y plantea desafíos y oportunidades para la humanidad en los próximos años.

Ingrid Miranda · 15 Sep 2026 · 2 min de lectura

El desarrollo de la inteligencia artificial (IA) está avanzando a un ritmo acelerado que resulta difícil de frenar. Actualmente, la IA está en un punto donde puede aprender de manera autónoma a través de técnicas de machine learning, lo que hace complicado regular su crecimiento.

Recientemente, Dario Amodei, un referente en el sector, advirtió que la IA podría llegar a controlar toda internet en un periodo de seis a doce meses. Esta afirmación ha reavivado el debate sobre el futuro de la humanidad y el papel de la IA en él.

Evan Hubinger, otro experto en seguridad de IA, expresó su preocupación al afirmar que existe una probabilidad considerable de que la IA represente un riesgo para la humanidad en un plazo de diez años. Sin embargo, sugiere que no hay evidencia que indique que se avecina una aniquilación inminente.

En Estados Unidos, tanto el presidente como líderes del Congreso reconocen que detener el avance tecnológico, incluyendo el de la IA, es prácticamente imposible, ya que el país debe competir con potencias como China, que se desarrolla sin restricciones éticas en este campo.

A pesar de que el costo de desarrollar IA es muy elevado —por ejemplo, se estima que el entrenamiento del modelo GPT-4 costó alrededor de 78 millones de dólares—, su uso se vuelve cada vez más accesible. Esto sugiere que, aunque entrenar IA es caro, su implementación puede hacerse de manera más económica.

Uno de los mayores retos que enfrentan los países será el acceso a energía, ya que la demanda de electricidad por parte de los centros de datos que alimentan a la IA está en constante aumento. Se estima que la electricidad consumida por estos centros podría superar los 1,000 TWh para 2030.

En conclusión, la IA está aquí para quedarse y su influencia en la sociedad será cada vez más profunda. La pregunta que queda es: ¿podremos coexistir con ella sin perder nuestra humanidad?