La necesidad de una nueva institucionalidad democrática en Bolivia
La construcción de un nuevo Estado en Bolivia exige un enfoque renovado hacia la institucionalidad, que asegure la democracia del siglo XXI.
Todo Estado tiene la obligación de establecer una institucionalidad que funcione como el pilar de su operatividad, especialmente en momentos de transición hacia un nuevo modelo.
La institucionalidad abarca un conjunto de normas, leyes y estructuras que regulan la conducta de los ciudadanos y el ejercicio del poder, garantizando que la ley prevalezca sobre los intereses individuales de quienes gobiernan y de la ciudadanía.
En Bolivia, tras la caída del Estado plurinacional, es esencial desarrollar una nueva institucionalidad que inicie una verdadera democracia republicana en el siglo XXI.
Desde la implementación de la nueva constitución en 2009, se esperaba que el Estado se dotara de instituciones que lo respaldaran. Sin embargo, se formó un régimen autoritario que dista de lo democrático, evidenciado por decisiones que ocultaron sus verdaderas intenciones.
El Tribunal Supremo Electoral, creado como cuarto poder del Estado, debía velar por la democracia, pero terminó siendo un instrumento que degradó el voto popular, manipulando la voluntad de los ciudadanos.
Las autonomías territoriales, al igual que las instituciones indígenas, se vieron vulneradas por acciones violentas del Estado que contradijeron las normativas vigentes, afectando gravemente a las comunidades indígenas y campesinas.
El modelo económico propuesto no cumplió con su objetivo de mejorar la calidad de vida y, en cambio, fomentó una burocracia corrupta que socavó la propuesta del Estado plurinacional, evidenciado en el mal estado de empresas estatales clave.
La falta de una institucionalidad democrática ha alimentado el autoritarismo, normalizando la corrupción y la impunidad, lo que ha llevado a una crisis permanente de confianza en la democracia.
Los desafíos hacia una nueva institucionalidad requieren unión y visión de largo plazo de los actores políticos, superando intereses personales para enfrentar el legado autoritario y construir un futuro democrático en el país.