Lara critica la relación con la DEA y solicita cambio en el Ministerio de Gobierno
El vicepresidente Edmand Lara expresó su descontento tras el informe de Estados Unidos sobre la lucha contra el narcotráfico en Bolivia, pidiendo la evaluación del ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo.
El vicepresidente Edmand Lara reaccionó a un informe antinarcótico de Estados Unidos que indica que Bolivia no ha cumplido con sus obligaciones en materia de lucha contra las drogas, afirmando que la reciente cooperación con la DEA no ha tenido resultados positivos.
Lara manifestó su preocupación por el hecho de que el informe mencione que la corrupción en el país facilita el narcotráfico, lo que a su vez afecta la efectividad de las investigaciones policiales. Denunció la existencia de casos graves de corrupción dentro de las instituciones bolivianas.
Señaló que la Policía ha sido infiltrada por el narcotráfico y algunos de sus miembros están colaborando con el crimen organizado. En su opinión, esto plantea una contradicción, ya que a pesar de la reactivación de la DEA, Bolivia sigue figurando en la lista de países que no han cumplido con sus compromisos en la lucha antidrogas.
Lara hizo hincapié en la falta de una dirección eficiente y la necesidad de evaluar la gestión del ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo. "Bolivia requiere una policía depurada y un ministro que esté a la altura de la lucha contra el narcotráfico", declaró.
En respuesta, Oviedo defendió su gestión, señalando que el informe de Estados Unidos hace referencia al trabajo de la administración anterior de Luis Arce, y no al actual gobierno de Rodrigo Paz. Afirmó que no se puede juzgar su trabajo con datos de gestiones previas.
Recientemente, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, incluyó a Bolivia en la lista de países que no han logrado avances significativos en la lucha antidrogas, subrayando que la corrupción sigue siendo un factor crítico que permite el crecimiento del narcotráfico en el país.
El informe también detalló que los cultivos de hoja de coca en Bolivia aumentaron un 7% en 2025, alcanzando las 36.400 hectáreas, lo que suscita aún más preocupaciones sobre el control de estas actividades ilícitas. A pesar de la crítica, Estados Unidos decidió no afectar completamente la asistencia al país, argumentando que es crucial para sus intereses nacionales.