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Sociedad

Las pastilleras de Sucre buscan un lugar más seguro

Las vendedoras de pastillas piden a la Alcaldía la instalación de kioscos que les ofrezcan protección y comodidad en sus labores diarias. La falta de espacios adecuados afecta sus ventas y calidad de vida.

Valeria Padilla · 1 Oct 2026 · 2 min de lectura

Tras años vendiendo en las calles de Sucre, las pastilleras han decidido que es hora de avanzar y mejorar sus condiciones laborales. Su principal demanda a las autoridades municipales es la construcción de pequeños kioscos que les permitan trabajar de manera más protegida y sin interferir en el tránsito de los peatones.

Carmen Domínguez, presidenta del Sindicato de Pastilleras de Sucre, que cuenta con aproximadamente 70 afiliadas, señala que su solicitud es sencilla: kioscos que les brinden refugio de las inclemencias climáticas y que se integren sin problemas al entorno urbano.

Patricia Muruchi, que se encuentra en las cercanías de la escuela Lemoine en la calle Calvo, menciona que sus ventas son variables y que la lluvia complica aún más su trabajo. "Una sufre", expresa, añadiendo que un kiosco pequeño podría mejorar su situación y la imagen de la ciudad.

María del Carmen Mendoza lleva 38 años vendiendo en un punto cercano a la Alcaldía, donde no solo ha trabajado, sino que también ha criado a sus hijos. Lamenta que sus ingresos han disminuido tanto que a veces no le alcanza ni para comprar pan. A pesar de esto, sigue vendiendo en su esquina, que se ha convertido en un lugar de referencia para turistas que buscan orientación sobre los principales atractivos de Sucre.

Antonia Barrón, que vende en la avenida del Maestro frente a la exNormal, inicia su día a las 6:30 y puede estar allí hasta las 20:00. A pesar de que sus ingresos pueden variar entre 100 y 120 bolivianos en un buen día, también hay esos momentos en los que apenas obtiene 30 bolivianos.

La experiencia y las historias de las pastilleras han sido recopiladas en el libro "Retama" de la escritora Natalia Serrano. Esta obra se centra en sus vivencias y su conexión con la ciudad, y está disponible por un precio de Bs 20 en los mismos puntos de venta de las trabajadoras.