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Cultura

Las raíces de la relación entre Bolivia y el Vaticano

El año 2027 marcará el 150 aniversario de las relaciones diplomáticas entre Bolivia y la Santa Sede, un vínculo que ha evolucionado desde la independencia del país.

Valeria Padilla · 16 Ago 2026 · 3 min de lectura

Un encuentro inesperado con el Nuncio Apostólico en Bolivia reveló que en 2027 se cumplirán 150 años de relaciones continuas entre el Estado boliviano y el Vaticano. Este dato impulsó una investigación sobre la historia de este vínculo desde la fundación de la República, que ha mostrado que su continuidad es más compleja de lo que parece.

El periodo inicial, que se puede denominar como la "prehistoria" de las relaciones, va desde 1825 hasta 1877. En este tiempo, la independencia de los países hispanoamericanos encontró a la Iglesia Católica profundamente aliada a la Corona española, lo que generó desconfianza hacia los movimientos emancipadores, excepto por algunos clérigos que apoyaron la causa.

Con la formación de nuevos Estados, las constituciones reconocieron al catolicismo como la religión oficial, aunque surgieron dos conflictos fundamentales: el derecho de los gobiernos a nombrar obispos y la autonomía de la Iglesia en asuntos públicos, como la educación y la jurisdicción. El antiguo "Patronato Real" exigía control sobre estos nombramientos a cambio de financiamiento estatal.

En respuesta a la tensión, el Vaticano envió delegados que trabajaban desde centros históricos como Lima y Buenos Aires para facilitar la transición política. En Bolivia, la relación comenzó de manera tensa con Antonio José de Sucre, quien confiscó bienes de la Iglesia, pero mejoró con Andrés de Santa Cruz y Manuel Isidoro Belzu. En 1851, se proclamó a la Virgen del Carmen como patrona de Bolivia y se firmó un Concordato en Roma.

A pesar de ser aprobado por la Convención Nacional, el Concordato no llegó a entrar en vigor debido a disputas constitucionales. Este acuerdo proponía una solución al Patronato: el Congreso debía crear una lista de candidatos para que el Presidente la enviara al Papa, quien haría el nombramiento. Esta práctica continuó incluso sin el Concordato hasta su abolición en 1961.

Entre 1869 y 1877, se dio una notable discontinuidad en las delegaciones del Vaticano en la región debido a la inestabilidad política del Estado Pontificio. Sin embargo, en 1877, después del Concilio Vaticano I y la pérdida del poder temporal del Papa, se produjo un cambio significativo en la diplomacia vaticana.

El 6 de agosto de 1877, el Papa nombró a Mons. Mario Mocenni como Delegado Apostólico en Bolivia, aunque este cargo no es comparable a la actual Nunciatura. Era más bien un representante que trataba temas de interés común desde Lima, y no existen registros de visitas frecuentes a Bolivia.

En resumen, de cara al 150 aniversario que se celebrará en 2027, es fundamental reconocer que 1877 representa un punto de inflexión que marca el inicio de las relaciones formales entre Bolivia y el Vaticano.