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Política

Los zapatos del poder y la realidad boliviana

La controversia por el uso de zapatos presidenciales desata una crítica sobre el uso del Estado y la distancia entre las élites y la gente común.

Valeria Padilla · 25 Sep 2026 · 3 min de lectura

En el ámbito político boliviano, el simbolismo de los zapatos ha cobrado protagonismo. Edmand Lara, quien ha sido parte del gobierno, ha generado revuelo tras aparecer con unos zapatos que llevaban la palabra "Vicepresidente". Sin embargo, la situación se tornó más compleja cuando decidió asumir funciones presidenciales temporalmente durante el viaje del presidente Rodrigo Paz a Estados Unidos.

La acción de Lara resulta casi cómica, pero plantea dudas sobre la interpretación de la Constitución. Varios especialistas legales argumentan que la ausencia del presidente por unas pocas días no necesariamente significa que haya una vacante en su cargo. En este sentido, la presencia de Lara en la silla presidencial se torna cuestionable y refleja una actitud infantil.

El hecho de que Catalina Paz, hija del presidente, haya acompañado a su padre en este viaje también ha suscitado críticas. Ella fue fundamental en la estrategia de campaña en redes sociales, ganando un premio de 50 mil dólares. No obstante, su participación en una misión oficial del Estado ha sido cuestionada, ya que el papel de la familia no debe confundirse con el deber del funcionario electo.

Analistas como Susana Bejarano han criticado la situación, subrayando la impropiedad de mezclar la vida familiar con el papel del Estado. Para muchos, el uso de recursos públicos para fines personales es un abuso que debe ser señalado, independientemente de la legalidad de la acción.

Sin embargo, la crítica no es uniforme y muchos que antes denunciaban el despilfarro en gestiones anteriores ahora ignoran excesos similares. La política boliviana tiende a justificar comportamientos inapropiados en función de quién está en el poder, lo que señala un problema profundo en la moralidad política.

La situación económica del país exige que cualquier gesto del gobierno sea austero y justificado frente a una ciudadanía que enfrenta subidas de precios. En este contexto, el viaje del presidente y su familia, aunque oficial, debe ser percibido como éticamente defendible.

Finalmente, mientras Lara probó los zapatos presidenciales por un día, la realidad de muchos bolivianos es que caminan con zapatos rotos. Esta imagen representa la desconexión entre el poder y la ciudadanía, una realidad que tiene que ser tenida en cuenta antes de tomar decisiones desde el poder.

El verdadero desafío es que quienes están en el poder se pongan en la piel de quienes sufren las consecuencias de sus decisiones, recordando que la política debe atender las necesidades de la población y no convertirse en un juego de privilegios.