Lula prohíbe apuestas deportivas y casinos en línea justo antes de las elecciones en Brasil
A nueve días de los comicios, el presidente brasileño anunció la prohibición de las apuestas digitales y casinos en línea, generando reacciones en el ámbito deportivo y político.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, ha tomado la decisión de prohibir las apuestas deportivas y los casinos en línea, considerándola una medida "dura, drástica y necesaria". Este anuncio se produjo a solo nueve días de las elecciones presidenciales y legislativas en el país.
Lula, en un evento realizado en São Paulo, detalló que esta prohibición abarca todos los tipos de apuestas digitales, así como la publicidad relacionada con estas actividades. Esta medida, que se implementará mediante un decreto provisional, será revisada por el Congreso, que cuenta con 120 días para su aprobación o rechazo.
El ministro de Hacienda, Dario Durigan, anunció que se enviará un proyecto de ley para que la explotación ilegal de apuestas sea considerada un delito, con el objetivo de intensificar la lucha contra el juego clandestino.
El presidente Lula se expresó fuertemente en contra de las apuestas, comparando su proliferación con "un cáncer" y subrayando que su fácil acceso digital podría agravar el endeudamiento de las familias brasileñas. "Las apuestas en línea son mucho más peligrosas por su naturaleza digital y la facilidad para acceder a ellas", afirmó.
Esta decisión representa un cambio significativo en la política del Gobierno, dado que Brasil había regulado las apuestas de cuota fija en 2018 y permitió su funcionamiento legal en 2023. Se estima que en 2025, 25 millones de brasileños apostaron alrededor de 220.600 millones de reales (aproximadamente 42.500 millones de dólares), generando una recaudación tributaria de cerca de 9.000 millones de reales.
La prohibición también ha suscitado críticas de la oposición. El senador Flávio Bolsonaro, que se postula en las elecciones del 4 de octubre, acusó a Lula de utilizar esta medida por motivos electorales, recordando que fue su Gobierno el que legalizó las apuestas en primer lugar.
Los clubes de fútbol también han reaccionado negativamente, ya que numerosos equipos dependen financieramente de patrocinadores en el sector de apuestas. Al menos 13 de los 20 equipos de la primera división tienen contratos con estas empresas por un total de aproximadamente 1.000 millones de reales anuales. Flamengo advirtió que esta prohibición impactará negativamente el deporte brasileño.
La Asociación Nacional de Juegos y Loterías y otras entidades del sector han manifestado que esta prohibición podría impulsar el juego clandestino, poniendo en riesgo la protección de los apostadores. Al respecto, advierten que la regulación existente ofrece mecanismos de control y protección al consumidor que no se tendrían si se retorna a un mercado no regulado.
Reacciones a la prohibición
Los clubes y asociaciones han solicitado un período de transición para adaptarse a la nueva normativa, destacando que muchos dependen de los ingresos generados por la publicidad de apuestas, y temen que la prohibición beneficie el mercado negro.