Rodrigo Paz retoma la idea del 'mar de gas' en Bolivia
Ocho años después de que se mencionara la existencia de abundantes recursos de gas, el presidente Rodrigo Paz presenta nuevas esperanzas con la tecnología de Montecristo-9, insistiendo en el potencial del país para explorar hidrocarburos no convencionales.
La noción de un "mar de gas" vuelve a cobrar vida en Bolivia, esta vez de la mano del presidente Rodrigo Paz Pereira. A ocho años de que Luis Alberto Sánchez, exministro de Hidrocarburos, hiciera referencia a grandes reservas de gas no convencional, ahora se plantea una nueva etapa gracias a tecnologías emergentes. Durante la presentación de Montecristo-9, Paz mencionó la posibilidad de que Bolivia posea características similares a las del famoso yacimiento argentino Vaca Muerta, lo que podría abrir nuevas oportunidades de explotación.
El martes, en un evento realizado en Okinawa Uno, el presidente destacó que la estructura geológica de Montecristo-9 se asemeja a la de Vaca Muerta y sugirió que, con la inversión adecuada, Bolivia podría desarrollar hasta 90 campos de gas, estimando una inversión total de alrededor de 1.600 millones de dólares. Esta declaración, aunque optimista, simplifica una realidad geológica y tecnológica más complicada.
El contexto del 'mar de gas' anterior y actual.
Luis Alberto Sánchez había afirmado en 2018 que Bolivia contaba con hasta 1.000 TCF de recursos de gas no convencional, aunque los informes oficiales mostraban cifras significativamente menores. Sánchez también había mencionado que estos recursos necesitaban inversiones para ser transformados en reservas, pero evitó abordar explícitamente el tema del fracking, que es fundamental para la extracción de hidrocarburos en formaciones de baja permeabilidad.
En la actualidad, YPFB, la empresa estatal, está realizando pruebas con Montecristo-9, un pozo piloto diseñado para evaluar la producción de gas y condensado de las formaciones Huamampampa y Los Monos. La empresa busca determinar si esta explotación es viable tanto técnica como económicamente, un paso crucial para considerar la aplicación de esta tecnología en otras áreas del país.
La comparación con Vaca Muerta.
Vaca Muerta no es solo un yacimiento, sino un referente en la explotación de hidrocarburos no convencionales, donde se combina perforación horizontal y fracking. La comparación realizada por Paz sugiere que Bolivia podría tener la oportunidad de utilizar tecnología avanzada para extraer gas de formaciones similares, aunque se necesita evaluar cuidadosamente los resultados de Montecristo-9 antes de hacer afirmaciones definitivas sobre su potencial.
Sin embargo, el desarrollo de estos hidrocarburos implica desafíos significativos, no solo técnicos, sino también ambientales. La fracturación hidráulica plantea riesgos asociados al uso del agua y la gestión de residuos, lo que hace esencial una evaluación rigurosa de su impacto en el medio ambiente, especialmente en áreas como el acuífero guaraní, uno de los más importantes del mundo.
La diferencia entre la visión de Sánchez y la de Paz refleja un cambio en la estrategia del país. Mientras que en 2018 se hablaba de grandes expectativas sin acciones concretas, hoy se presenta un proyecto piloto que podría ser clave para el futuro de la industria hidrocarburífera boliviana. Aún queda por ver si Montecristo-9 puede traducir esas expectativas en resultados tangibles.