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Sociedad

Un adiós conmovedor a Ricardo

La comunidad se despide de Ricardo, un arzobispo querido que dejó huella en Sucre y más allá, recordando su cercanía y dedicación a la gente.

Ingrid Miranda · 2 Oct 2026 · 2 min de lectura

Hoy, esta columna se dedica a Ricardo, un ser humano que siempre estuvo más allá de los formalismos. Su cercanía y conexión con todos, desde sacerdotes hasta jóvenes, hicieron que su figura brillara sin necesidad de títulos.

Los días recientes han estado llenos de recuerdos y homenajes que reflejan la profunda admiración de la gente hacia él. A medida que se compartieron anécdotas y fotos, comprendimos lo difícil que fue aceptar su partida inesperada, pero también nos consuela pensar que ahora descansa en la paz de Dios.

Ricardo siempre tuvo un don especial para compartir momentos importantes. Ya sea en una comida con amigos sacerdotes o en conversaciones con jóvenes después de la confirmación, su forma de conectar con los demás lo hacía único.

Mi relación con Ricardo comenzó en 2004, cuando era vicario general en Sucre. Desde entonces, su impacto en mi vida ha sido significativo, especialmente en 2005 durante su ordenación episcopal en Potosí, un evento que marcó un antes y un después en la Iglesia local.

En 2020, Ricardo asumió el cargo de arzobispo de Sucre en medio de la pandemia. Manteniendo siempre su espíritu de cercanía y fraternidad, nos motivó a ser un ejemplo positivo para nuestra comunidad.

Conservo un mensaje de él que recibí a principios de 2026, lleno de buenos deseos y motivación para seguir trabajando con los más necesitados. Su apoyo incondicional a mi labor con los niños y adolescentes en situaciones difíciles siempre será recordado con cariño.

Siempre preguntaba por mis "chavales", mostrando su interés genuino por los jóvenes, a quienes dedicaba tiempo y atención. Esas interacciones han dejado una marca indeleble en mi vida y en la de muchos otros.

Al recordar esos momentos, como nuestros encuentros en el Hogar Sucre, me doy cuenta de cuán importante fue para todos nosotros. Hoy, con tristeza, decimos un adiós definitivo. Ricardo se ha ido, pero su legado y su amor por la comunidad perdurarán en nuestros corazones.